La Grafología es la ciencia que estudia las relaciones entre la escritura y la psicología, afirma el prestigioso psiquiatra español Dr. José Antonio Vallejo-Nagera, en su libro Guía Práctica de la Psicología.
Desde hace 30 años, Pilar Besumán ejerce como grafoterapeuta pionera en el campo infantil y juvenil, enseñando a los niños su Escritura inteligente. Los resultados han sido tan positivos, que decidió publicar la Cartilla Escolar Grafológica de “Letras Inteligentes” basada en la grafología.
El conjunto de letras inteligentes conforma una caligrafía concreta y única para desarrollar al máximo las facultades intelectuales del niño. De esta forma, adquiere una base sólida para enfrentarse a los nuevos retos de su aprendizaje, asimila mejor los conceptos y requiere menos tiempo a la hora de estudiar. El objetivo es formar la psique para fomentar el desarrollo de una serie de cualidades que contribuyen a armonizar su personalidad: honestidad, honradez, tolerancia, comprensión, buen carácter y espíritu luchador, por nombrar algunas.
Es un Método apto para todos -superdotados o no- porque con él potenciamos la inteligencia del niño y la facilidad de asimilación. El principal propósito es dotarle de una letra armónica, madura y equilibrada que, por su rapidez, pueda mantener el resto de su vida, enriqueciéndola con sus conocimientos y su personalidad.
Otro de los éxitos de esta Escritura inteligente es que no tiene caducidad. Esto es una garantía para los educadores y padres, pero sobre todo para los niños, que podrán tomar los dictados sin agobios, con una letra legible y rápida. Así ha quedado demostrado en todos los seguimientos realizados después de 30 años en niños, ahora adultos, que aprendieron a escribir con esta Caligrafía Inteligente del Método Besman.
Las caligrafías infantiles -las mismas desde hace más de 60 años- no son las adecuadas. Su lentitud va a perjudicar a los niños a la hora de enfrentarse a los retos que les deparará su futuro. La vida ha evolucionado y con ella nuestras costumbres, nuestro entorno y las exigencias intelectuales. Un niño de 7 años no puede mantener el mismo modelo caligráfico que a los 5 años, porque la escritura no acompañaría a su desarrollo
intelectual y a sus conocimientos. No tiene sentido enseñarles letras lentas que restan agilidad a la mente, porque les será imposible seguir un dictado. Está demostrado que el niño que escribe rápido piensa rápido y la rapidez escritural siempre se traduce en agilidad mental.
La Grafología fundamenta la enseñanza de la escritura del niño en cimientos más lógicos y científicos, lo que permite adoptar letras ágiles y superiores que le ayudarán en su futuro.
Las metas del Método Besman de Letras Inteligentes son prevenir y combatir el fracaso escolar y potenciar la capacidad integral del niño para superar los futuros problemas que le surjan.